(E03) Eslovenia a Croacia

Croacia es conocida por su histórica y turística Costa Dálmata, un mosaico de islas y ciudades medievales bañadas por las cristalinas aguas del Adriático. Pero tierra adentro esconde mucho más, bellos parajes naturales como los que vamos a descubrir en esta etapa.

Comenzamos con nuestra rutina diaria, a las 6 am suena el despertador, recogemos los bártulos del camping, un buen desayuno para coger fuerzas y reemprendemos la marcha.

Ayer tuvimos que pasar de largo el Lago Bled por la tormenta que nos sorprendió a media tarde, pero sería imperdonable dejar Eslovenia sin tener el gusto de conocernos en persona, así que lo primeros kilómetros del día ruedan hacia sus aguas. Este lago tiene varias zonas habilitadas para el baño, además de una carretera que lo bordea casi completamente donde encontraremos varios puntos para regocijarnos con su belleza, a nosotros el mas recomendable nos pareció este.

Para salir de Eslovenia aprovechamos la viñeta y tomamos la autopista hasta Novo Mesto, pasando por Liubliana. Para despedirnos de este bello país decidimos dedicar los últimos kilómetros a ‘perdernos’ por pequeñas comarcales, dirección sur por una Eslovenia rural que nos da esa agradable sensación de haber retrocedido en el tiempo.

La carretera de Metlika (105) que lleva hasta Croacia esta cortada por obras, sin aviso previo alguno. Nos encontramos con varios coches que andan igual de perdidos que nosotros intentando localizar una alternativa, la única solución que nos da el Garmin es retroceder unos 20 kilómetros y dar un importante rodeo, si el lo dice, así será.

Al fin encontramos de nuevo el camino y entramos a Croacia por la frontera de Jurovski Brod. Nada de visados, tan solo pasaporte, permiso de circulación, carta verde y estamos al otro lado en un periquete. Así da gusto pasar una frontera, ¿veis, mis queridos amigos africanos, como no es tan complicado?. Lo que si debemos tener en cuenta es que en Croacia hay muchos sitios donde no resulta fácil que acepten Euros, sobre todo en las zonas menos turísticas, así que es recomendable cambiarlos por Kunas en la misma frontera.

Seguimos con nuestra ruta y a pocos kilómetros nos encontramos con Karlovac, ciudad de 60.000 habitantes muy castigada por la reciente Guerra croata de la Independencia, tan reciente que aún son visibles las marcas de metralla en las fachadas de algunas de sus casas. Aunque realmente lo que detiene nuestra marcha en esta ciudad no es esto, sino el gratuito e interesante museo militar que encontramos junto a la carretera (justo aquí). Tanques, vehículos anfibios, artillería antiaérea e incluso un caza en el mismo estado en que fue rescatado tras un accidente, y nada de replicas, lo que vemos es lo que realmente, y por desgracia, decoraba las calles y el cielo de este país hace poco mas de 20 años.

Continuamos por la carretera D1 dirección sur, sin nada interesante que remarcar en la ruta hacia nuestro destino. Así llegamos al Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, donde teníamos visto el Camping Cvetovik. Era sobre las 1 de la tarde, cuando bien acalorados, por los mas de 30º que marcaba el termómetro, nos bajamos de la moto. Sale a nuestro encuentro con cara de pocos amigos la dueña del camping, y tras preguntarle donde podemos plantar la tienda, responde muy contundente que no hay sitio libre, miro a un lado y a otro y no consigo ver mas de un par de furgonetas. Extrañado insisto, que solo nos quedamos una noche, que cualquiera de los 400 rincones que tiene libre nos sirve, pero insiste de nuevo, lo siento esta todo ocupado, no hay sitio… La conclusión que saqué por aquel ceño fruncido e insistentes negativas, es que aquella señora no era simpatizante de los moteros, por lo que añado con resignación el Camping Cvetovik a nuestra lista negra de alojamientos.

Algo que se estila mucho en Croacia, son los alquileres de habitaciones, anunciados como ‘sobe‘. Tras la negativa del camping volvemos a la carretera con la intención de probar este tipo de alojamiento. De sobe en sobe, conseguimos llegar a uno que tenía una habitación libre, una amable chica nos ofrece alojamiento con desayuno por 18€, no dudamos en aceptar la oferta. Bajando los bultos de la moto, sale de la casa el que supongo sería su marido, nos saluda y corrobora que tiene sitio para nosotros, pero que son 80€. ¿Que está pasando hoy, tenemos algo extraño en las caras?… Pues nada, a tomar viento los sobes.

Vuelta atrás por la misma carretera que hemos venido encontramos el Camping Korana, enorme donde los haya, y un sitio donde por fin alguien que nos recibe con los brazos abiertos. Mucha sombra, buenas instalaciones sanitarias y 28,14€ por dos personas, tienda y moto. Montamos rápido, metemos los bultos dentro y nos vamos para los lagos. Entre pitos y flautas hemos perdido casi 3 horas.

Lo primero que nos llama la atención llegando a los Lagos de Plitvice es la cantidad de tráfico y coches aparcados en ambas cunetas. Un caos circulatorio que nos lleva casi media hora para recorrer un par de kilómetros.

Kilómetros de coches aparcados en la cuneta
Kilómetros de coches aparcados en la cuneta

Existen 2 parkings de pago en ambas entradas a los lagos, gratuitos para las motos, nosotros aparcamos en el número 1 (justo aquí). Tras pagar los 23,75€ por persona que cuesta la entrada, nos encontramos con carteles que indican los distintos recorridos posibles con la duración estimada de cada uno. Optamos por la opción B, de 3 a 4 horas y unos 4 kilómetros andando, incluido también en el precio un pequeño paseo en barco. En resumen, y a pesar del abusivo importe de la entrada, este precioso capricho de la naturaleza es de obligada visita si se pasa por Croacia.


   Gastos del día

  • Gasolina (varias) … 25,71€
  • Peaje Novo Mesto … 0,56€
  • Camping Korana … 28,14€
  • Entradas Lagos de Plitvice … 47,50€
  • Varios … 37,42€

Total …… 139,33€



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