(E07) Bosnia a Montenegro

Salimos temprano de Sarajevo, el día amanece nublado pero irá mejorando según avanza la jornada. Nos separan unos 345 kilómetros de nuestro destino, y de nuevo entraremos por la costa de Croacia antes de llegar a Montenegro.

Una vez que nos alejamos unos kilómetros de la capital de Bosnia, la carretera vuelve a regalarnos las mismas curvas y maravillosos paisajes que nos ofreció la ruta de hace un par de días hasta Sarajevo. Sin duda es un gran país para recorrerlo en moto.

Ya en la Republika Srpska, entre las poblaciones de Brod y Gacko, en la conocida ruta de Popov Most, nos encontramos con el Parque Nacional Sutjeska. Aquí hacemos una pequeña parada para deleitarnos con los monstruosos monumentos en medio de la nada, o más bien en medio de una verde pradera, heredados de la antigua Yugoslavia. El Spomenik es sin duda el más llamativo.

Continuamos la ruta hacia Trebinje entre varias jugarretas de nuevo del Garmin, y poco antes de llegar a Dubrovnik nos encontramos con la frontera Bosnio-Croata. Al entrar desde Eslovenia a Croacia tan solo encontramos un control en la entrada croata, pero en esta ocasión lo hay en las dos partes. En la bosnia nos piden papeles del vehículo y pasaportes, revisan unos minutos y seguimos hacia la croata. Aquí tan solo pasaportes (o DNI indistintamente) y a continuar con nuestro camino, eso sí, después de soportar una cola que parecía interminable.

Una vez llegamos a Dubrovnik solo nos adentramos lo justo en la extremadamente saturada ciudad para comprar el almuerzo y alguna cerveza bien fresquita. Nuestro objetivo es subir al Monte Srd para obtener una buena panorámica de esta hermosa población costera. Tras varios rodeos conseguimos encontrar el camino, a través de Bosanka (justo aquí el acceso). Subimos hasta el final de todo por una estrecha carretera esquivando como podemos los coches y minibuses que vienen en sentido contrario. Desde allí arriba se toma el teleférico que lleva a la ciudad, pero en seguida volvemos sobre nuestros pasos ya que la panorámica que buscamos resulta no estar ahí, sino en los miradores que vimos poco antes durante el ascenso (justo aquí).

Con el estómago lleno retomamos la carretera que lleva hasta Montenegro desde Dubrovnik, bordeando la preciosa costa del Adriático por su puesto. Y además de hermosas vistas volvimos a encontrarnos con la pesadilla del tráfico de la costa croata.

Croata ofreciendo habitaciones en la carretera
Croata ofreciendo habitaciones en la carretera

Llegamos muy acalorados a la aduana de Croacia, aquí el trámite es rápido, simplemente verifican pasaportes y a continuar. Unos kilómetros más adelante nos encontramos con una enorme cola en la frontera de Montenegro, aquí los trámites van con otro ritmo. Pasaportes y papeles de la moto, incluida la carta verde. Es el primer sello que nos ponen en este viaje. Unos metros pasados el control, de una sola cabina por cierto, paro en el edificio donde hay un cartel que pone ‘Green Card’ para preguntar si es necesario algún documento adicional para circular por el país. Un simpático montenegrino me responde que si la policía no me ha mandado aquí no me hace falta nada más, buen viaje.

Ya estamos en Montenegro, tráfico hasta arriba y volvemos a ver carteles de ‘welcome bikers’, siempre es agradable ver estas cosas. Casi de lo primero que nos encontramos en este país fue un policía con la cara casi desencajada que nos hacía gestos con la mano para que fuéramos hacia él, posiblemente por un adelantamiento que catalogaré como de ‘regular’ que acabábamos de hacer. La verdad es que me fue imposible pararme entre tanto tráfico y tristemente continúe con mi camino, pero no sin antes enviarle desde lejos un gesto de disculpa con mi mano. Esto es solo una sugerencia, relax circulando en Montenegro, la densidad de policías por metro cuadrado es infinitamente mayor que en Eslovenia, Bosnia o Croacia.

Continuamos con mucha paciencia y un ojo en el retrovisor hacia nuestro destino, Kotor. Para llegar hasta la ciudad tenemos dos opciones. La más común es tomar un ferry desde el principio de las ‘Bocas de Kotor’, más rápido y saludable. Y la segunda es la que nosotros tomamos, continuar por la carretera bordeando completamente las comentadas ‘bocas’. A ver, no os voy a engañar, esta opción lleva mucho más tiempo y es un auténtico coñazo en forma de tráfico, pero es tan impresionante lo que llega a nuestros ojos que se vuelve casi irresistible esta forma agradable de masoquismo.

Llegamos al fin al camping Mimoza, frente a un pequeño embarcadero desde el que nos dimos un más que agradable chapuzón en las aguas cristalinas de las Bocas de Kotor. El camping en sí no es nada del otro mundo, muy sencillo y con la sombra justa. Los baños antiguos y con la limpieza algo olvidada. Los puntos fuertes son su precio (10€ 2 personas + moto + tienda), el bonito restaurante-chiringuito donde cenamos los 2 una pizza grande con 3 copas de vino por otros 10€, y por supuesto el más importante, estar a pie del mar en una de las Bocas de Kotor.


   Gastos del día

  • Gasolina Bosnia … 10€ (0,98€/L)
  • Tabaco Bosnia (Marlboro) … 2,10€
  • Chocolatina gasolinera Bosnia … 0,60€
  • Redbull Croacia (2 latas grandes) … 3,10€
  • Almuerzo supermercado Dubrovnik … 7,93€
  • Compra supermercado Kotor … 12,49€
  • Camping Kotor … 10€
  • Cena Camping Kotor … 10€

Total …… 56,22€



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