(E01) Jerez a Meknes

Comenzamos la aventura un miércoles de Semana Santa, aprovechando los 5 días que tenemos de vacaciones para conocer el sur de Marruecos. Nuestro ferry sale a las 10 de la mañana desde Algeciras, estando citados 2 horas antes en el puerto, y así, con el amanecer, encaramos los primeros 100 kilómetros de este viaje.

Amanece camino de Algeciras
Amanece camino de Algeciras

Llegamos puntuales al puerto de Algeciras, a las 8 de la mañana ya estamos haciendo cola (en este punto debemos esperar antes de embarcar). Los billetes ya los habíamos comprado por Internet, directamente desde la web de Balearia por 124€ ida y vuelta dos personas y moto. En cuanto a los trayectos posibles para ir a Marruecos siempre hemos optado por la ruta Algeciras – Tanger-Med, salvo en una ocasión que fue Algeciras – Ceuta, y sin duda prefiero la primera por la fluidez de esta frontera marroquí.

Serían las 9:30h cuando abren el primer control de paso del puerto, donde entregamos la reserva de los billetes impresa y nos entregan las tarjetas de embarque. En el siguiente control toca pasaportes y ya nos dan paso para entrar al ferry.

Una vez entramos en la bodega, los operarios nos indican donde debemos aparcar las motos, y ellos mismos se encargan de asegurarlas con cinchas. Aunque en la siguiente imagen se ven las nuestras sobre el caballete, es mucho mas recomendable que éstas descansen sobre la pata cabra.

Con las motos ya bien amarradas (excepto si vamos a Ceuta o Melilla) lo primero es dirigirnos a la cubierta donde un policía marroquí nos sellará el pasaporte para la entrada en Marruecos (en el previo de este viaje tenéis un pdf con la documentación y los pasos necesarios para entrar en Marruecos). Suele tardar un rato en aparecer, pero si el ferry va bien ‘cargado’ se arma una cola importante. Una vez obtengamos el sello ya toca disfrutar de las vistas.

Despidiéndonos del Peñón
Despidiéndonos del Peñón

Cuando llegamos a Tanger-Med y abren el acceso a la bodega, podemos quitar nosotros mismos las cinchas de las motos. Al bajar la rampa del ferry nos encontramos con un policía marroquí que comprobará que tenemos el sello correspondiente en el pasaporte. Si está todo correcto nos dirigimos hacia la salida del puerto, donde nos encontramos el siguiente control policial en el que debemos entregar el documento para la importación temporal de la moto, y quizás puede que nos registren el equipaje. En este control nos entregarán una copia del mencionado documento sellada, y que debemos guardar para entregarlo cuando volvamos a salir del país.

Ya pasada la última barrera de la frontera del puerto nos encontramos con varias casetas de cambio a nuestra izquierda, muy recomendable cambiar a dirhams aquí (1€ = 11 dirhams aproximádamente), e incluso si necesitamos una tarjeta sim para el móvil también suelen tener.

Empezamos a rodar por fin, desde que salimos del puerto de Tanger-Med tenemos varias opciones para llegar por asfalto hasta Tetuán. La peor de todas es la que elegimos en esta ocasión, una desgastada, sucia y agujereada carretera que sale desde Ksar Sghir y acaba enlazando con la N2, la P4701. Eso sí, preciosos paisajes del Rif.

Una vez tomamos el cruce de Tetuán a Meknes por la N2 (y N13 a continuación) la cosa mejora y mucho, y aunque continúa lloviendo, el asfalto deja de ser una pista de patinaje. También seguimos disfrutando de los verdes y montañosos paisajes que ofrecen la cordillera del Rif en primavera.

Llegados a Meknes nos dirigimos directamente al parking público donde nos indicó David del Riad Ma Boheme que debíamos aparcar. En principio no nos pareció un buen sitio donde dejar a nuestras pequeñas por la noche, pero la verdad es que al día siguiente nos encontramos con el guarda junto a las motos en la misma postura y en el mismo banco que lo dejamos. Sus servicios nos costaron 2€ por moto.

Desde el parking no es difícil llegar al Riad Ma Boheme, aunque si avisas al dueño (David) viene a recogerte sin problema. 

Plano Riad Ma Boheme
Plano Riad Ma Boheme

Cuando llegamos al Riad nos encontramos con un bonito patio, donde David y su familia nos reciben con un hospitalario té y una fluida conversación en perfecto castellano. Nuestra habitación doble resultó ser una familiar enorme, con baño privado y desayuno incluido, todo por 22,50€. Sin duda este será un alojamiento en el que repetiremos cada vez que pasemos por la zona.

Una de las cosas que más me llamó la atención cuando reservé en este riad fueron las buenas críticas en TripAdvisor que tenían las pizzas gigantes que servían para la cena, pero lástima de mí que me quede con la ganas. Precisamente esa noche no había cocina, pero nos recomendó y acompañó al restaurante ‘Ya Hala’ de la calle de al lado. Comida casera marroquí muy buena, aunque precios más bien europeos. Aún así encantados y con el estomago lleno salimos de allí para acabar la jornada y descansar para la siguiente.



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